Las entre-líneas son un lugar común, una convención de fomento a la lectura. Si alguien quisiera saber acerca de las verdaderas intenciones de un autor, debe hurgar en ellas; ahí, tácito, está el otro libro. Yo opino que no; sí, hay un libro paralelo, personal, que se va escribiendo mientras se escribe la obra que se hará pública, pero ese libro privado no anida entre los huecos de la tipografía ni se descifra con la lupa de la suspicacia. El otro libro sucede entre párrafos.
Los entre párrafos, son corchetes de alta capacidad de almacenamiento: todo les cabe. [Un fondo negro, Elsa y Fred, un pozole muy picoso, un sol (oblicuo), un barco de vapor sobre el Mississippi, niebla, una llave que no gira, café, un vendedor con arracada, pepto bismol y así, gratitud, el frío, un baño de tina, brócoli con queso, un dragón, 2, Dr. Seuss, impaciencia, una bufanda que me tejió mi mamá, la lista del supermercado, as de bastos, sandwich con sopa, la dispersión zombie, el deseo, una llamada involuntaria a Somalia, un faquir, cuervos en un olmo.]
Los entre párrafos que convierten a quien escribe en caracol, trayendo la casa y su domesticidad en la espalda, dejando hilos para atravesar los días y trenzarlos, avanzando a milímetros de diccionario, espiraleando. De un párrafo a otro, transcurren las existencias. ¡Y qué peligro juegan las historias! quedar inconclusas, aventarles un zapatazo, mal cuajar, que huyan a otros teclados más hábiles, que les dé vértigo ¿ya viste esos abismos en la página? Quien escribe, transita por esos y otros riesgos, y, ojalá sigue. Nadie sabe.
Y cuando los lectores leen, ¿cómo podrían saber qué hubo entre párrafos? Sólo leen y quizás, subrayen o doblen la esquina de la página para señalarla memorable. Es una memoria para compartir, prestan el texto, se ponen los relatos en la boca, añaden su lectura a sus propios entre párrafos. ¿Qué es del otro libro, el que refiere, tras bambalinas, la intimidad de las circunstancias creativas? Con suerte mediática y algunos minutos de fama, será tema de documental; yo sé qué nos sucederá al resto de los mortales: pasará nada. A menos que quiera compartirse, no como otro libro sino como parte de la vida, sin mayor gloria, sin otra pretensión que, ojalá, coincidir en equidad de búsquedas. Quien escribe es quien vive, entre párrafos es hoy, el otro libro es uno, el de todos: un hombre o una mujer, su(s) historia(s) y puntos suspensivos.



Uno siempre sabe que lo que se escribe entre párrafos, se sustenta en las entrelineas.
Como truco de magia. Ni conviene decirlo todo, ni conviene saberlo todo.
Creo que yo nunca he guardado en esos corhcetes entre párrafos a unos cuervos posados en un olmo. A cuervos sí, posados en otros árboles sí, en los cables urbanos que les dan acogida, también. Pero nunca sobre un olmo.
El faquir es como una fijación. Quizá esté en todos mis corchetes entre párrafos.
Y yo le daría la misma importancia a esos corchetes de los que escriben, como de quienes leemos. Lo que vamos apilando entre párrafo y párrafo de una novela, que va construyendo nuestro correlato y que sí… a final de cuentas no sale en libros ni nada parecido. De pronto encuentran la luz del mundo en una plática de café, con un par de copas, en una sobremesa, en esos lugares que aún siendo cotidianos pueden alojar momentos multidimensionales maravillosos.
En mi opinión Miranda, o al menos en mi caso, es entre los párrafos que se desarrollan las historias mas profundas, las mas entrañables que por su naturaleza o bien no se desean compartir abiertamente, o no se entenderían y pudieran ser interpretadas de otra manera. Al final como dices, quien escribe vive esos entre parrafos con sus historias personales. Quizá esas historias de hombre, mujer sus historias y puntos suspensivos son algunos de los entre parrafos mas comunes. En mi caso hay mucha riqueza de entre parrafos en lo poco que escribo, me agrada vivirlos día a día en mi particular intimidad aunque de cuando en cuando develo cosas que solo yo se en algún post o email.
Es genial que por tus palabras uno pueda darle definición a eso que se queda entre lineas.
Un abrazo.